¿A CUÁNTO TENÉIS EL KILO DE LEY?

En el mercado de abastos de leyes en ofertas, los “Black Friday” se suceden casi todas las semanas. Las promociones de leyes tiradas de precio son una auténtica ganga. Las puedes encontrar de todas las tallas y gustos. Frescas y precocinadas. Las tienes sobre temas sexuales, patria potestad, plusvalías, sedición, malversación, vivienda… todo un popurrí a un precio inmejorable.


En un kilo de ley te puedes encontrar leyes fresquísimas que rebajan las penas a los condenados por violación o abuso sexual, por ser más beneficiosas, pero que te trae un acompañamiento inmejorable de mitin populachero sobre jueces machistas que está para chuparse los dedos.


Hay otras con salsa de rebaja de pena de la malversación, junto con la sedición que trae un sello de homologación de “uropa”, que es para sacar a todos los malversadores y sediciosos de la cárcel y pagarles un Uber con dinero público. Buenísima para cocinarla con un poco de tráfico de influencias.


Y si te cuento las que venden a mitad de precio sobre el aborto, el cambio de sexo y protección del menor, ya te quedas patidifuso. Estas leyes están riquísimas: puedes abortar a los 16 sin el consentimiento de los padres, pero para hacerte un retoque de cirugía estética necesitas un informe de madurez. ¡Esto sí que es fresco de verdad! Y no te digo nada el cambio de sexo. Sin problemas. Si eres menor puedes hacerlo sin problema, pero no lo celebres con un botellón en la calle porque te multan.


Estas leyes “Black Friday”, las puedes coger más buenas aún si se acerca la feria de compra de votos. Las puedes encontrar, si las buscas bien, hasta para que se hagan consultas para la autodeterminación de algunos territorios españoles y tiradas de precio. Eso sí, tienes que estar atento. Un día pueden decirte los mercaderes que la ley lleva un condimento, pero cuando las abres, por dentro pueden llevar otra cosa. Es algo normal, porque ya no las condimentan con informes del Consejo de Estado ni nada parecido. Pero siguen estando geniales para una cenita entre “cuñaos”.


En fin, que puedes encontrar gangas que ni te esperas y además a un precio nada desdeñable de hacerte el imbécil o que se te quede la cara de un arlequín, pero con la barriga llena.




PD. Por si no lo han notado, es un texto irónico.


Sería de pena, si no diera estupor y auténtica vergüenza ajena.



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