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DÉJENME QUE LES CUENTE ALGO

Acabo de leer la #sentencia sobre el caso de Coronel de la Guardia Civil #Perez de los Cobos. La STS 424/2013, procedimiento 8411/2021, por la que se anula el cese como máximo responsable de dicho cuerpo castrense en Madrid, por injustificado y cuyo mejor extracto argumental es el que adjunto. Pero déjenme que les cuente. Los puestos de trabajo en el sector público proveídos por versión “digital”, es decir, por el libre dedo de designación, se han incrementado en los dos últimos años en más de un 20 por ciento. Y ello, a propósito de los nuevos entes y entidades de derecho público creadas para distintos fines. Todos esos nombramientos penden de una sola cosa: que el designado sea del mismo espectro político y que posea la confianza -es decir, el yugo- del designante. La “idoneidad” requerida es esa. No se lleven a engaño. Mundo político y relación personal. Nada más. La cultura de este tipo de designación es esa. Por eso, no es de extrañar que cuando se quiera prescindir del designado lo único que sirva de causa y excusa sea “ya no confío en ti”. Autoridades públicas y algunas judiciales así lo entienden. La libre designación es una suerte de nominación personal, basada en la confianza personal -conveniencia- que caduca tan pronto como el designado sea una “molestia” de cualquier tipo. Si observan, nada tiene que ver aquí la capacitación o el mérito. Absolutamente, nada. Y quien diga lo contrario, miente. Bajo la libre designación se refugian las más aberrantes asignaciones -léase desviaciones- de cargos y puestos públicos. Todo el mundo lo sabe. Pero solo algunos lo dicen. Con Pérez de los Cobos ha pasado exactamente eso. Un alto cargo de la Guardia civil que el Ministerio del Interior lo ve como un intruso y del bando contrario. Han esperado a tener una excusa para cesarlo. Por eso no hay motivos. Y por eso también la sentencia dice que la motivación del cese es confusa. Pero, soterradamente claro que hay un motivo; motivo que no es otro que: no querer que un señor que ha sido el martillo pilón en el tema del “proces” Catalán, sea un miembro de la policía judicial en una investigación para la que se necesita un “confidente”, porque esa investigación afectaba al círculo del designante. Siendo éste el panorama, es de alegria la sentencia del Supremo. Y no por una cuestión de “bandos”, que es a lo que se acostumbra a defender ahora en la nueva ágora pública, sino porque con la sentencia se ha hecho derecho. En otras palabras, se ha hecho Justicia.



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