EL POLILOGISMO TOTALITARIO RELEVA A LA HEGEMONÍA CULTURAL

Desde el fatídico 2020, asistimos a una huida hacia adelante del establishment socialdemócrata globalista para configurar una realidad totalitaria. Ya no podemos hablar de hegemonía cultural; han comprendido que necesitan establecer un polilogismo global. ¿Y qué es un polilogismo? Von Mises lo explica meridianamente diáfano en su “Omnipotent Guverment” utilizando el caso de los nazis, que necesitaron “robar” al marxismo soviético esa herramienta. Sencillamente ante la imposibilidad de no poder instalar una filosofía o teoría epistemológica que no pueda ser refutada por un mínimo escrutinio intelectual y moral, se sustituye la razón y la ciencia por ideología irrefutable. Es decir, dogmas en todas las manifestaciones de la acción humana. Una estructura lógica que filtra toda la percepción de la realidad en cualquier aspecto. De esta forma cualquier planteamiento (no digamos crítica) fuera de su lógica es negacionista de esa estructura lógica y por tanto sin derecho si quiera a existir.


A partir de este polilogismo marxista posmoderno de la agenda globalista, se han decidido y ejecutado a través de los estados y organismos internacionales públicos y privados, desde contratar empresas que censuren inquisitorialmente en las redes y medios de comunicación cualquier conato de cuestionamiento de sus verdades declaradas, a promulgar decretos y leyes nacionales para encerrar y/o someter a toda la población civil a sus designios y arbitrarias imposiciones. La alteración de la percepción de la realidad es de tal calibre, que ni las oligarquías políticas y parte de las económicas han evitado ser víctimas de la misma. Sin duda es la Unión Europea donde se hace más obvio. Es visible en la evidencia de su fracaso de planificación energética y el de su aún más planificada estructura económica productiva, Dicho fracaso lo vemos materializado en el necesario regreso de dos viejos actores de la geopolítica mundial como son EEUU y Rusia, negociando en estos momentos las bases del reparto energético y de recursos en el marco del conflicto ucraniano como principal excusa coyuntural.




En mi criterio el efecto más pernicioso de este polilogismo está en sus dogmas culturales , científicos y sociales, que transgreden la realdad objetiva con una intencionalidad dolosa de destruir materialmente las cimientos de la civilización occidental; borrar las raíces y cultura identitaria de las naciones materiales políticas, en aras a la implementación de estados postnacionales, y de una deshuma


nización de la sociedad occidental para embrutecerla hasta la máxima simplicidad y dependencia de las estructuras públicas, así como extirparles su experiencia de Fe religiosa y conocimiento trascendente; y finalmente obligar a renunciar a todo vestigio de soberanía y libertad política.

La Escuela de Frankfurt, el manual de estrategia socialista de La Clau, el socialismo del S.XXI desde Sao Paulo al Grupo de Puebla, las sistemáticas imposiciones de leyes de género de discriminación positiva, de aborto y eutanasia, sanitarias y eugenésicas, de memoria histórica y control educacional, etc., son modus operandi funcionales a esta última versión del totalitarismo progresista posmoderno.


Mi intención es abordar con exhaustividad en sucesivos artículos la naturaleza, funcionamiento y consecuencias de este polilogismo tan destructivo para toda la humanidad.


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