LA “#OKUPACION” DEL ESTADO DE DERECHO

Si hay alguna expresión que cada vez tiene menos peso esa es “Estado de derecho”. Nacida para diferenciar el Estado policial y despótico de aquel donde la ley era la cadena de amarre del propio poder de la que ésta emanaba, hoy la expresión es casi un bluf. La 1ª premisa de un Estado de derecho para serlo es q ese derecho sea realizable, es decir, q las facultades q reconoce la organización social convertida en Estado sean ejecutables. Y eso empieza por exigir q las Constituciones no digan lo q no se puede realizar o llevar a cabo. Nuestra Constitución tiene mucho de esto. Para salir de atolladero se vino a categorizar q junto a los derechos fundamentales (esenciales), estaban otros q no eran fundamentales, pero sí importantes, aunque formalmente calificados de principios rectores, por lo q los poderes públicos no estaban compelidos a darles una respuesta material y real, sino q debían tender u orientar su actuación hacia su cumplimento, sin una completa satisfacción. Funcionaban como “influencers” de las políticas públicas. En términos filosóficos eran potencias, pero no materia. Así, devino el art. 47 de la CE. El Constituyente se equivocó por partida doble. La 1ª equivocación fue atribuir un valor humano -dignidad- a una cosa inerte como era una vivienda. Las viviendas habitables eran las “dignas”. El segundo error fue decir “todos tienen derecho a disfrutar”. Esta manifestación constitucional no solo es q fuese ajena al constitucionalismo “real” -de la época clásica o de postguerra- es que introdujo una utopía o al menos una quimera ¿ cómo una Constitución podía garantizar el disfrute para todos de una #vivienda con dignidad? El fundamentalismo constitucional y la irracionalidad política llevaron al extremo esta manifestación. Y entre que pagaron los de siempre los desvanes y las juergas financieras de quienes dirigían los bancos como “monopolys” entre chutes de noradrenalina; y que a los jueces se les olvidó -del tema de las oposiciones- el concepto de “fuerza mayor” como causa liberalizadora de una deuda, incluso garantizada con un derecho real, cientos de personas perdieron sus hogares, q no casas, y con ello sus propias vidas. Las reacciones normalmente tienen la fuerza contraria a la acción que le sirve de causa, y frente a lo anterior se enarboló la pancarta constitucional de que todos tenían y tienen derecho a “okupar” porque es un derecho q está reconocido en la CE. Y si no lo garantizaba los poderes públicos, lo iba a garantizar las mafias, que de abrir casas “dignas” sabían y saben más que nadie. Los resortes de una Administración de justicia que persigue “al malo” siempre con el caballo q menos corre, está provocando una quiebra real y verdadera en ese Estado de derecho con el q hemos empezado este post. No nos equivoquemos, España necesita una ley antiokupas, es decir, anti delincuentes. El resto lo q necesita es ayuda para seguir en sus propios hogares “dignamente”

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